La Vanguardia entrevista a Carme Castro, fundadora y CEO de Kainova, sobre el reto de construir organizaciones capaces de crecer sin desgastar a las personas.
En la conversación explica cómo el método K180® integra transformación organizacional, talento e innovación para desarrollar Empresas Líquidas™: organizaciones más adaptables, productivas y preparadas para un entorno de cambio constante. El enfoque se apoya en el Liderazgo Disruptivo™, que activa la capacidad de los equipos para mejorar, crear y ejecutar nuevas oportunidades.
Kainova ha desarrollado una metodología propia que une talento e innovación para incrementar la productividad empresarial entre un 20 y un 40%

Javier Molina
Tras 22 años de carrera como ingeniera informática, diseñando sistemas y liderando equipos en grandes corporaciones, Carme Castro llegó a una conclusión que cambiaría su rumbo profesional: el principal obstáculo para la transformación de una empresa no reside en el software, sino en las personas. “Me di cuenta de que el problema no era la tecnología, sino la capacidad de las personas de adaptarse a ella, de cambiar de hábitos”, recuerda. Esta revelación fue la semilla de Kainova, una consultora fundada en 2009 junto a Manel Palahí, que ella misma define como “muy atípica”, precisamente por poner el factor humano en el centro de la ecuación de la productividad.
Su trayectoria le proporcionó una visión privilegiada. Primero, como consultora externa para multinacionales y pymes de todos los sectores, donde diseñaba sistemas de gestión desde cero. Más tarde, durante una década como directora de sistemas en Fira de Barcelona, vivió desde dentro las complejidades de una gran organización. “Mi trabajo principal era luchar contra la resistencia al cambio, conseguir que los usuarios y las directivas entendieran que cualquier cambio era una mejora, no un problema”, explica. Liderar equipos complejos, con perfiles tan dispares como programadores, diseñadores y usuarios, le enseñó lo difícil que es hacer conversar a personas con mentalidades diferentes.
El bienestar en la empresa, si no va acompañado de un incremento de productividad, es algo que tiene los días contados”
Carme Castro, Fundadora y CEO de Kainova
Esa experiencia la impulsó a profundizar en el comportamiento humano. Quería entender cómo ayudar a los equipos a ver el cambio como algo positivo. En 2003, cuando en España apenas se hablaba de ello, empezó a formarse en coaching. “Lo hice para ser mejor directiva, para crear un equipo de alto rendimiento en mi departamento”, asegura. El resultado fue un éxito: su equipo pasó de trabajar sin horarios y bajo presión a hacerlo de una manera ordenada, ágil y flexible, logrando proyectos de gran impacto y mejorando el bienestar general.

Fue entonces cuando vio claro el camino. La intuición que había aplicado con su equipo, ahora respaldada por herramientas y una metodología, podía ayudar a otras organizaciones. En 2009, decidió dar el salto y fundó Kainova. “Para mí era el cóctel perfecto. Había que innovar en la gestión del talento, y yo tenía la experiencia tanto en procesos y tecnología como en personas”, subraya. El primer eslogan de la compañía, “personas e innovación”, sigue resumiendo su esencia: crear culturas y espacios de trabajo donde la gente disfrute poniendo su talento al servicio de la empresa.
Desde el principio, Kainova se desmarcó de la consultoría tradicional. “No entendían muy bien qué hacía una ingeniera dedicándose a esto”, comenta. Sin embargo, su mentalidad analítica fue su gran baza. En lugar de limitarse al coaching, empezó a crear procesos y metodologías medibles. “La costumbre de los ingenieros de medirlo todo la apliqué a la gestión de personas. Nuestros programas siempre tienen un resultado positivo porque lo medimos”, afirma. Hoy, su trabajo se centra en acompañar a los CEOs y comités de dirección en la transformación de sus compañías.
Fruto de estos años de experiencia nació la metodología K180®, un sistema diseñado para convertir organizaciones jerárquicas y tradicionales en lo que Carme Castro denomina “Empresas Líquidas™”. Se trata de un modelo organizativo capaz de adaptarse con agilidad a cualquier cambio del contexto, ya sea interno o externo. La palanca para lograrlo es el “Liderazgo Disruptivo™”, un estilo que combina la exploración constante de nuevas oportunidades en el mercado con la creación de equipos de alto rendimiento capaces de ejecutarlas.
Los resultados de esta metodología son tangibles. “Tenemos constatado un incremento de productividad de entre un 20 y un 40% en las empresas con las que trabajamos”, detalla. Un caso de éxito es el Grupo Mutua de Propietarios, cliente desde 2017, donde han implantado el modelo de Liderazgo Disruptivo™ en toda la organización. La empresaria matiza que este aumento de la eficiencia no se traduce en recortes de personal. “Al contrario, ese incremento se invierte en innovación, en mejora, en hacer cosas nuevas. Esto les da una ventaja competitiva para testear ideas antes que su competencia y convertirse en punteros”.
Este enfoque, que une bienestar y resultados, es clave para Kainova. Consideran que un buen ambiente laboral que no se traduce en una mejora para la organización tiene un recorrido muy corto. Al crear dinámicas de trabajo donde la mejora continua y la innovación forman parte del ADN de la empresa, logran un doble objetivo: el negocio crece y el talento florece. “Cuando esto ocurre, la guerra por el talento desaparece. Las empresas se convierten en polos de atracción porque, cuando alguien está bien en un sitio, ¿para qué se va a ir?”, reflexiona.
Un error común es ir a solucionar el problema directamente; a veces la solución está en otro lugar de la organización”
Carme Castro
Fundadora y CEO de Kainova
Su método de trabajo también es diferente. No realizan largos procesos de diagnóstico. En su lugar, mantienen conversaciones estratégicas con la alta dirección para entender el punto de partida y el objetivo final. A partir de ahí, diseñan una estrategia con intervenciones sincronizadas y, a menudo, en paralelo. “No siempre la mejor estrategia es el ‘top-down’ o el ‘bottom-up’. A veces pasa por una intervención concreta con perfiles determinados que sabemos que moverán al resto”, revela. La clave es implicar al máximo de personas posibles para generar una corriente de cambio en toda la organización.

Mirando al futuro, el reto de Kainova es extender su modelo y dotar a los profesionales de las herramientas y la mentalidad necesarias para prosperar en un entorno de cambio constante. Esto es aplicable tanto a empresas tradicionales como a startups. “Vemos gente joven con muchas ideas pero que son ineficientes por falta de estructura y dinámicas de trabajo”, apunta. Aspectos como la comunicación o la capacidad de co-creación son fundamentales. “Hay que aprender a entenderse entre profesionales diversos y a interaccionar de manera eficiente”, añade.
En definitiva, la misión de Kainova va más allá de la consultoría. Se ven a sí mismos como “entrenadores y estrategas del talento”, capaces de ofrecer una visión que integra el negocio, la tecnología y el comportamiento humano. “Nuestro reto es que la gente disfrute de su trabajo y que las organizaciones puedan desarrollarse y crecer sin sufrir, pero para eso se necesita un modelo de trabajo nuevo”, concluye.
Esta entrevista refuerza la visión de Kainova: la transformación organizacional no consiste solo en implantar tecnología o rediseñar procesos. Requiere desarrollar líderes y equipos capaces de cambiar hábitos, tomar mejores decisiones y convertir la innovación en una forma habitual de trabajar.
Kainova acompaña a CEOs y comités de dirección en ese proceso a través del método K180®, un enfoque propio para crear Empresas Líquidas™ y desarrollar Liderazgo Disruptivo™.