Los tres cerditos, un cuento sobre liderazgo disruptivo.

Seguro que conoces bien el cuento de los tres cerditos y el lobo. Pues resulta que para nosotros, lo fascinante de este cuento se halla en la lección sobre liderazgo high level que subyace en esta historia...

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Seguro que conoces bien el cuento de los tres cerditos y el lobo.

Pues resulta que para nosotros, lo fascinante de este cuento se halla en la lección sobre liderazgo high level que subyace en esta historia.

Ciñámonos a los hechos objetivos.

Tres cerditos necesitan construirse una cabaña.

Los tres trazan un plan y lo ejecutan.

Empecemos por una observación directa: ¿Qué liderazgo refleja cada uno de ellos?

Para aclararnos mejor, vamos a darnos una licencia, les bautizaremos como Pepe Pig, Paca Pig y Pablo Pig.

Pepe Pig:

Necesita un lugar en el que descansar y en el primer claro de bosque que ve, construye rápidamente una cabaña de paja. La mañana es soleada, no hay viento y la construcción responde perfectamente al entorno.

Es un líder gestor, rápido y eficiente.

Paca Pig:

Sabe que aunque las circunstancias del día le son favorables, esto puede cambiar en cualquier momento. Necesita un lugar más resguardado y una cabaña más consistente. Quizás lleguen lluvias, frío, podrían acechar peligros por la noche… Su capacidad de visión le indica que la casa debe ser robusta. Pero a la hora de ejecutar, la cosa se le pone difícil. Aunque en su mente la idea estaba clara, acaba recogiendo cuatro tablas mal cortadas, unos pocos clavos que no acierta a clavar correctamente y el proyecto resulta en un caos de maderas que tiemblan con un simple estornudo.

Hablamos de un líder visionario, pero pésimo gestor.

Pablo Pig:

Este cerdito entiende, como Paca Pig, que las circunstancias son cambiantes y las adversidades pueden aparecer en cualquier momento. Además de verlo claro, está preparado para reaccionar cuando el peligro llega realmente, porque ha sido capaz de realizar con éxito el proyecto de la cabaña más robusta y resistente del bosque. Visiona y ejecuta de acuerdo con su visión.

Es un ejemplo estupendo de líder visionario y gestor.

Vayamos ahora a por otra observación que, aún siendo más indirecta, no deja por ello de ser reveladora.

Situémonos en el momento en el que el lobo decide hacer lo nunca visto: entrar por la chimenea.

¿Quién podía esperar algo así?

¿Cómo reaccionar a tal imprevista capacidad de contorsionismo lobezno?

1º) visionando y adelantándose a la opción de que el malhechor podría utilizar la única vía abierta para entrar en la cabaña.

2º) rompiendo esquemas para adaptar rápidamente la funcionalidad de los recursos disponibles al escenario en el que se encuentran.

Pablo Pig cumple con estas dos premisas al convertir, anticipadamente, una olla para cocinar puesta al fuego, en el arma defensiva con que deshacerse del intruso y resolver la amenaza.

Nadie lo ha dicho antes, pero Pablo Pig ¡¡tiene habilidades de líder disruptivo!!

Hablemos ahora con más detalle de líderes gestores y líderes visionarios en las empresas.

Un poco de historia… real.

Cuando los avances tecnológicos, sociales y políticos se daban a un ritmo asimilable, existían dos clases de líderes:

  • Los visionarios
  • Los gestores

Estos dos estilos de liderazgo se complementaban perfectamente en las estructuras jerárquicas tradicionales haciendo equipo y logrando resultados (a largo plazo).

El líder visionario necesitaba de un líder gestor para llevar la visión a la realidad.

Y, por otro lado, el líder gestor necesitaba a un líder visionario para saber hacia dónde dirigir sus acciones (gestiones).

Dicho de otro modo, es como tener el soñador y el ejecutor.

Esto sería, que Pepe Pig y Paca Pig se hubieran puesto de acuerdo para construir con la eficiencia del primero y la visión de la segunda.

Sin embargo, raras veces confluyen ambos en una sola persona.

Veamos estos perfiles por separado para entenderlo mejor.

Te invito a que lo hagas a modo de un juego de niños: el quién es quién.

¿Te identificas con alguno de ellos o identificas a los líderes de tu empresa?

Líder Visionario (o Paca Pig)

Puedes reconocerte en él (o reconocer a otros líderes de tu equipo) porque se caracteriza por su capacidad de soñar, imaginar, ver más allá y, de alguna forma, predecir el futuro.

Es un líder que disfruta imaginando las posibilidades de desarrollo y crecimiento de su área de responsabilidad, sea la que sea.

Este líder entiende el hoy, aunque se siente más a gusto imaginando el mañana.

Además, suele caracterizarse por tener carisma y sobre todo por su capacidad de transmitir su visión con su comunicación. Su entusiasmo y su creencia en aquello a lo que aspira, invita a que su equipo quiera seguirlo, aunque no sepa muy bien cómo van a lograr ese sueño.

Un líder visionario es un movilizador de talento, un inspirador y un disruptor de la monotonía.

Los líderes visionarios, prácticamente siempre, son LÍDERES.

Un dato.

Hace muchos años leí en algún sitio – no exagero si afirmo que hace más de 15 – que un líder es un disparador. Por eso, una de sus funciones es lograr que las personas no se acomoden en su posición, sino que constantemente estén pensando en novedades y, en definitiva, en la búsqueda de ideas para crear algo nuevo o mejorar lo existente.

Por tanto, esto que estamos diciendo, no es nuevo. Ha existido siempre como rasgo del líder.

La diferencia está en que – y voy a subrayarlo – ahora eso es imprescindible.

Has de ser capaz de romper la inercia de tu equipo, que en general, busca siempre la rutina, ¡vamos! la zona de confort.

Como nos dice Peter Drucker

«La gente en cualquier organización está siempre apegada a lo obsoleto; a las cosas que deberían haber funcionado pero que no lo hacen; a las cosas que una vez fueron productivas y ya no lo son»

Sea cual sea tu posición en la organización, ser un líder visionario es absolutamente necesario para lograr moverte al ritmo del progreso social, tecnológico y empresarial.

O lo que es lo mismo, que tu contribución en la organización haga que la empresa siga siendo competitiva.

Mira ahora qué caracteriza al líder gestor y en qué aspectos te identificas con él:

Líder Gestor (o Pepe Pig)

Los líderes gestores, prácticamente siempre, son DIRECTIVOS.

Un directivo es capaz de dirigir un equipo con un plan de acción hacia la consecución de un objetivo concreto, y por supuesto, lograrlo.

Se caracterizan por ser racionales, organizados, planificadores y realistas (como siempre, en la mayoría de los casos).

En su rol está cumplir con los objetivos y ¡hasta superarlos!

Sin embargo, en pocas ocasiones son visionarios. De hecho, les cuesta soñar.

Una prueba empírica:

Cuando le pregunto a un directivo cuál es su visión de su área de responsabilidad, habitualmente su respuesta es el objetivo o la misión de su puesto de trabajo.

Cuando insisto, es decir, le invito a soñar, y le planteo por ejemplo ¿cómo quieres que sea tu departamento dentro de 3 años? ¿Cómo quieres que sea tu equipo?

Existe un silencio delator. Nunca se lo habían planteado.

Y creerme que tardan meses en esbozar una respuesta.

La realidad pone una exigencia sobre la mesa:

El líder gestor necesita evolucionar hacia el visionario.

Existen muchas razones, pero voy a exponer solo dos:

1.- Creatividad versus control. (Esto te lo explicamos con detalle en la Newsletter 7. El jurásico en la era digital. Lección básica para organizaciones inteligentes)

2.- Incrementar su capacidad para trabajar con dinámicas de trabajo flexibles

Raras veces confluyen un líder visionario y un líder gestor en una sola persona (el caso de Pablo Pig).

Pues precisamente eso es lo que ahora se necesita.

Hay que desarrollar y conjugar ambas funciones:

Si eres Gestor aprende a Soñar.

Si eres Soñador aprende a Gestionar.

Ambas son importantes e imprescindibles para liderar en un entorno absolutamente cambiante que exige trabajar con dinámicas de trabajo flexibles y adaptables rápidamente a las circunstancias.

¿Por qué?

Porque las necesidades de tus clientes evolucionan, la tecnología te brinda nuevas oportunidades que si no sabes ver, harán que tus competidores o una nueva empresa se adelanten y te barran del mercado.

Por eso, el líder de hoy debe tener la capacidad de pivotar su plan de trabajo o incluso abandonar y crear uno nuevo a tiempo, si la solución es mejor y le permite adelantarse a su competencia.

Es imperativo ser competitivo en un entorno complejo y fluctuante.

Ese es el reto de hoy en cualquier empresa.

Por eso, el líder de hoy necesita ser visionario y gestor.

Ser solo un buen gestor, ya no funciona, no es suficiente, te saca del tablero de juego.

Y la velocidad de los cambios ha sacado de la ecuación la posibilidad de combinar ambos perfiles en dos personas diferentes para que se coordinen y lleguen, con tiempo, a un entente común.

Ese tiempo ya no existe.

Ambos perfiles deben confluir en el mismo rol para que las empresas puedan adaptarse rápidamente.

Jack Welch, el empresario que convirtió a General Electric en un gigante lo exponía con esta cita.

«La visión sin acción es sueño.

Acción sin visión es simplemente pasar el tiempo.

Acción con visión es hacer una diferencia positiva.»

Visión y acción van de la mano, la una sin la otra no tiene sentido.

El Gestor tiene que aprender a moverse con la incertidumbre. Tomar las mejores decisiones con la información de que dispone. Ya no puede tenerlo todo bien acotado y controlado.

El Visionario tiene que aprender a soñar a medio plazo, ya que en los momentos actuales pensar a largo plazo es muy complicado por el ritmo desenfrenado del progreso. No es posible ver qué nos traerá ese futuro más lejano.

Y a esto añadamos que los tiempos de adaptación de las novedades, por parte de la sociedad, cada vez son más cortos.

Si una nueva tecnología antes tardaba, 100, 60 o 30 años en implantarse en el mercado ahora tarda solo unos pocos años y, en ocasiones, meses.

Esa es la gran velocidad que el progreso nos trae irremediablemente y que hace que un nuevo estilo de liderazgo cobre sentido:

El líder disruptivo.

Un líder que maneja la visión y la gestión.

Un líder que calibra permanentemente el hoy con el futuro:

El hoy para que las gestiones sean cada vez más eficientes y que exista espacio para incorporar y asimilar lo nuevo con rapidez.

El futuro para comprender lo que sucede y adelantarse.

Grábate a fuego los elementos de este liderazgo que responde eficientemente al cambio:

La visión para estar constantemente a la caza de oportunidades.

La gestión para mover los engranajes y acelerar los cambios.

Y un último apunte esencial: (dedicado a los no soñadores que quieren serlo)

no hay visión sin exploración, es decir, sin esa capacidad de investigar y conocer cómo se mueve el mundo, tus clientes, los proveedores, la tecnología, la sociedad, las tendencias, el talento…

Como dice Xavier Marcet, en la agenda del directivo tiene que convivir la supervivencia con la exploración.

En las Grandes Ideas de la Empresa Líquida seguimos trabajando para darte más herramientas con las que comprender el nuevo espacio en el que nos movemos las organizaciones y cuáles son las habilidades y activos que necesitamos para mantenernos en el mercado y crecer siempre, a pesar de los cambios y su velocidad de vértigo.

La Empresa Líquida es el modelo de organización que responde a este nuevo escenario y su liderazgo disruptivo (visionario-gestor-transformador), la apuesta segura para conseguir tus objetivos.

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